Raúl Salinas

Raúl Salinas: El hermano incómodo

ANTONIO JáQUEZ/ APRO

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México, D. F., 9 de junio (apro).- Unas semanas antes de que Carlos Salinas de Gortari dejara el poder, Proceso dio a conocer, en su edición 942, del 21 de noviembre de 1994, el rastro sucio que su hermano Raúl dejó durante su sexenio: tráfico de influencias, negocios ilícitos, complicidades, beneficiario de la privatización bancaria. En posiciones públicas o en el retiro privado, Raúl Salinas de Gortari ha sido una figura controvertida a lo largo del sexenio de su hermano menor, el presidente Carlos Salinas de Gortari. Aun a pocos días de concluir el actual gobierno, Raúl continuaba perturbando debido a su amistad con Manuel Muñoz Rocha, presunto autor intelectual del asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, al mismo tiempo que en el Senado de la República se le mencionaba públicamente como uno de los principales beneficiarios de la privatización de la banca. De lo que se ha dicho y publicado sobre Raúl Salinas, durante los últimos seis años: Que financia al Partido del Trabajo y a Antorcha Campesina; que hizo negocios al amparo de Conasupo y Pronasol; que es un ganadero próspero; que ha sido beneficiario de la privatización de empresas estatales y bancos a través de prestanombres; que auspició en los setenta la expansión de Política Popular, corriente maoísta que se considera el antecedente ideológico de la rebelión armada en Chiapas; que su fortuna se engrandeció con ingresos provenientes del narcotráfico… Separado de los cargos públicos que ocupó al inicio del gobierno de su hermano, Raúl Salinas se refugió en Monterrey, donde abrió una oficina y compró una casa en 1992. Entonces se dijo que buscaba la senaduría, que aspiraba a la gubernatura, que era el supervisor de obras presidenciales, que era la avanzada en estas tierras de un proyecto familiar transexenal… Fueron tantos los rumores sobre Raúl en México, que su paso por el Centro de Investigaciones México-Norteamericanas de la Universidad de California en La Jolla (San Diego), como investigador visitante, fue interpretado como un exilio obligado para amortiguar el daño que su inquieto e incómodo hermano causaba al presidente de la República. * * * * * La supuesta relación de Raúl Salinas de Gortari con Antorcha Campesina fue denunciada en febrero de 1990, cuando el hermano del presidente era director técnico de Evaluación de Pronasol, después que integrantes de esta organización –considerada por algunos como brazo represor del gobierno en varias zonas del país– arremetieron a golpes, palos y piedras, contra miembros del PRI, ante su entonces líder nacional, Luis Donaldo Colosio, quien realizaba una gira por el Estado de México. Jesús González Gortázar, líder de la Confederación Nacional de la Pequeña Propiedad, exdiputado federal y actual senador por Jalisco, afirmó entonces que Antorcha Campesina “es una organización misteriosa y, por lo tanto, de peligro. No se sabe a dónde va. En Puebla hemos apreciado que sus actuaciones son copia, toda proporción guardada, del grupo maoísta Sendero Luminoso… Utilizan la violencia para apoderarse de posiciones políticas, sobre todo en entidades parvifundistas, con parcelas pulverizadas y gente muy pobre”. Enrique González Ruiz, exrector de la Universidad Autónoma de Guerrero, aseguró que gente encumbrada sostenía a la organización y mencionó, entre otros, al ingeniero Raúl Salinas de Gortari, a Guillermo Jiménez Morales y a Mario Hernández Posadas, exdirigente nacional de la CNC. Entrevistado por Guillermo Correa, el fundador y líder de Antorcha Campesina, Aquiles Córdova Morán, lo negó todo. Dijo que la organización “no es producto de la acción ni del padrinazgo de ningún político del sistema. Quienes la integran tienen su historia de lucha. Es la misma corriente emparentada con el grupo Espartaco de José Revueltas (…) Pensamos que en el caso de Jiménez Morales y del ingeniero Salinas de Gortari, los rumores parten de grupos políticos enemigos de los dos. No los quieren favorecer, sino dañar. ¿Por qué? Primero, porque se crea de Antorcha una imagen de grupo paramilitar, armado, violento, es decir, cuya actuación, desde todos los puntos de vista, es repudiable. Creada esa imagen, decir que alguien es padrino de Antorcha, es quemarlo políticamente, y esto es lo que se ha hecho con ellos”. Córdova Morán aseguró que “el único contacto real que ha tenido Antorcha con el ingeniero Salinas de Gortari, y que es la base mínima en que se ha construido todo el castillo de calumnias, es una visita que hizo a Tecomotlán a fines de 1988. Yo no dudo de las intenciones políticas del ingeniero, es un hombre político, pero él fue exclusivamente porque es una de las zonas donde el abasto que maneja Conasupo tiene una influencia social más notable… Jamás lo he vuelto a ver. Yo no dudo que su presencia debe haber tenido el deseo de provocar una carambola política. Pero me atrevo a decir que es ajeno a un acuerdo expreso en que el ingeniero figurara como el Mesías de Antorcha Campesina” (Proceso 695). Otra de las acusaciones recurrentes contra Raúl Salinas de Gortari es que financia al Partido del Trabajo (PT), cuya plaza fuerte se encuentra en esta ciudad bajo el liderazgo de Alberto Anaya, compañero de estudios de Carlos Salinas de Gortari en la Facultad de Economía de la UNAM. Extrañados por el crecimiento súbito del PT, y por el derroche de recursos durante sus campañas, dirigente de otros partidos de oposición han acusado a Anaya de recibir fondos gubernamentales ilícitos a través de Raúl. Por ejemplo, el dirigente estatal del Partido de la Revolución Democrática, Lucas de la Garza, declaró en agosto del 1991 que “a partir del arribo de Salinas de Gortari al poder y con la ayuda directa y personal de Raúl Salinas de Gortari, que es el verdadero líder del PT, ha recibido unos recursos estratosféricos e insultantes”. A menos que Alberto Anaya –ahora diputado federal– se haya encontrado el tesoro de Lucio Cabañas, ironizó De la Garza, “retiramos lo dicho y no es Raúl Salinas, sino que se encontró el dinero en Guerrero y lo está gastando en Monterrey, pero sería un tesoro inacabable, tiene dos años gastándolo”. Otro dirigente estatal perredista, Jesús Reyhlander Alvarado, denunció en mayo de 1994 que en el municipio de García –enclavado en la zona metropolitana– se había desatado una “competencia de regalos” entre el PT y el PRI en sus eventos de campaña, y aseguró que los recursos del PT provenían del ingeniero Salinas de Gortari. Sostuvo además, según El Norte, que “como el hermano del presidente Carlos Salinas de Gortari es uno de los principales accionistas de la empresa Mercedes Benz, de la que una planta está ubicada en García, quiere tener el poder del municipio y debilitar al PRD”. También en Durango, otro bastión del PT, han surgido acusaciones similares. En junio último, el entonces candidato panista al Senado, Juan de Dios Castro Lozano, dijo a La Jornada que los recursos económicos del PT “proceden de los hermanos Carlos y Raúl Salinas de Gortari, y exceden con mucho a los propios fondos financieros del PRI”. Informó que en una entrevista con el secretario de Gobernación, Jorge Carpizo, le solicitó que frenara la entrega de recursos desmesurados a ese instituto “paraestatal”; frente a dicho funcionario reconoció carecer de pruebas sobre sus afirmaciones. Tanto Anaya como Cecilia Soto, excandidata a la Presidencia por ese partido, han negado que el PT tenga nexos con la familia Salinas. En vísperas de las elecciones del 21 de agosto, Soto declaró aquí que conocía al presidente de la República “en la televisión; como diputada lo he visto en los informes de Gobierno, me ha tocado recibirlo en la entrada del Palacio Legislativo; no lo conozco ni a él ni a Raúl Salinas”; reconoció que Anaya es amigo del presidente Salinas “desde la época de la Facultad de Economía, pero eso no le ha impedido tener un proyecto totalmente diferente”. En otros tiempos, Anaya y los hermanos Salinas de Gortari eran parte del mismo proyecto. Después del surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas, comenzaron las investigaciones sobre sus orígenes ideológicos. Antes, en septiembre de 1993, el sacerdote jesuita Mardonio Morales le declaró a Guillermo Correa que había guerrilleros en Chiapas desde hacía ocho años y que la semilla ideológica de la guerrilla fue sembrada por el Grupo Torreón (Proceso 880). Ese grupo surgió en vísperas del movimiento estudiantil de 1968, en la Ciudad de México, bajo el nombre de Política Popular, inspirado en postulados maoístas. En la formación y despegue de esta corriente confluyeron universitarios, principalmente de la entonces Escuela Nacional de Economía de la UNAM –generación 1964-69–, entre ellos Alberto Anaya, Hugo Andrés Araujo, Rolando Cordera y Gustavo Gordillo, bajo el liderazgo intelectual de Adolfo Orive, profesor que estudió un posgrado en París asesorado por el principal teórico marxista de la Revolución Popular Cultural de China, Charles Bettelheim. Los miembros de esa corriente tuvieron su primera salida pública durante el movimiento estudiantil, dentro de la Coalición de Brigadas Emiliano Zapata, que es la que emite la primera versión del documento Hacia una Política Popular. Luego de la represión de octubre del 68, los brigadistas se dispersaron. Fueron reagrupados por Orive el año siguiente y, en 1970, empezaron a llevar a la práctica los postulados de Política Popular (PP) –resumidos en la llamada línea de masas, según la cual es el pueblo el que decide qué acciones tomar– en varias regiones del país. Acudieron inicialmente a comunidades indígenas de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, y luego se extendieron a Durango, Monterrey, Torreón y Monclova, entre otras poblaciones. Agustín Acosta, promotor de PP en esta ciudad y brigadista en otras regiones, reveló que el movimiento fue apoyado por políticos, y relató: “…en 1975 estuvimos algunos brigadistas en la Huasteca Hidalguense; era una zona peligrosa, dada la presencia de guardias blancas de caciques… así que nuestro trabajo necesitaba cobertura. Y la cobertura nos la dio Raúl Salinas de Gortari, director de Caminos Rurales de la SAHOP (Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas), presentándonos como investigadores. Otro que apoyaba era Emilio Lozoya, que no recuerdo qué puesto tenía entonces, pero en una ocasión acompañé a Orive a recoger dinero en su oficina”. Sostuvo además que Hugo Andrés Araujo llegó a la Huasteca potosina, luego de su encarcelamiento en Coahuila por órdenes del gobernador Oscar Flores Tapia, “con toda una serie de apoyos; ya para entonces –principios de 1977– eran muy obvias sus relaciones políticas, destacadamente con Raúl Salinas de Gortari. Ahí se fundó el llamado Campamento Tierra y Libertad –nombre también usado por Anaya en Monterrey–, que abarcaba un montón de ejidos aledaños a Ciudad Valles… Fue un trabajo muy difícil, en comunidades tan atrasadas como las de Chiapas y en torno de las cuales, previsoramente, el Ejército fue instalando helipuertos” (Proceso 899). Araujo se estableció en Torreón en 1970. Dos años después formó su primera “base social de apoyo”: la colonia Tierra y Libertad, en la que aplicaría los principios de la denominada Línea de Masas. Surgieron luego otras colonias en esa ciudad y en la vecina Gómez Palacio. Hacia 1976, cuando los caminos de Araujo y Orive se habían bifurcado –el primero siguió con Línea de Masas, el otro fundó Línea Proletaria–, los araujistas de habían extendido a varios municipios del área rural lagunera, en particular a San Pedro, en la colonia Emiliano Zapata, y Francisco I. Madero, en la pequeña propiedad Batopilas y en la colonia 2 de Marzo. En esta expansión colaboraron varios sacerdotes, entre ellos Benigno Martínez, Jesús de la Torre y José Batarse. Según Batarse, el momento estelar de esa fase fue la lucha de los jornaleros de la vitivinícola Batopilas –propiedad de Manuel Suárez–, que se inicia con una huelga en enero de 1976 en demanda de salarios adeudados. En abril invaden las tierras para solicitar que se conviertan en ejido, lo que finalmente se consiguió, el 21 de mayo. Ante el éxito de sus compañeros, otros campesinos se movilizaron también en demanda de tierras en manos de latifundistas. En respuesta, el gobierno de Flores Tapia instrumentó la represión, en octubre de 1976. Fueron arrestados Araujo, unos 20 campesinos y los sacerdotes Martínez y De la Torre, e internados todos en el penal de Saltillo (Proceso 897). En la invasión de Batopilas, asegura el padre Martínez, estuvieron presentes los hermanos Carlos y Raúl Salinas de Gortari, “en calidad de observadores; ahí fue donde empezamos a darnos cuenta de las conexiones políticas de Hugo Andrés. El año siguiente, en una asamblea nacional de brigadistas celebrada en Monterrey, estuvieron también como observadores los hermanos Salinas de Gortari. Ambos harían su casita en Batopilas y, al correr de los años, canalizarían apoyos privilegiados a este ejido, por cierto sin lograr buenos resultados”. Por esos días estuvo en Torreón el obispo Samuel Ruiz, a quien “maravilló la disciplina y la organización de las fuerzas populares”, según relató a una Comisión Plural de legisladores el 13 de enero último. Cuatro meses después de la visita del obispo Ruiz a Coahuila aparecieron en Chiapas representantes de esas fuerzas, aprovecharon la infraestructura religiosa creada por la diócesis de San Cristóbal y desarrollaron su labor en Los Altos y la Selva Lacandona con un discurso no sólo marxista sino hasta ateo (Proceso 904). Pero de acuerdo con el relato de la brigadista Concha Castro, quien con Araujo y muchos universitarios acudió a la selva chiapaneca en 1977, fue el propio obispo Ruiz quien invitó a ir a Chiapas a los de Línea de Masas (Proceso 897). * * * * * Raúl Salinas de Gortari nació en esta ciudad, el 24 de agosto de 1946, siendo el primer hijo del matrimonio formado por Raúl Salinas Lozano y Margarita de Gortari. Por esas fechas sus padres residían en Boston, dado que Salinas Lozano cursaba una maestría en economía en la Universidad de Harvard. Cuando ella estaba cerca de dar a luz, decidieron que se trasladara a Monterrey para que su hijo naciera en territorio mexicano, según relató don Raúl a la revista Líderes mexicanos (en su edición especial de septiembre, “sobre la vida, obra y pensamiento del Presidente de México”). Durante largo tiempo, esa fue la única referencia regiomontana sobre Raúl. Su ficha en el Diccionario biográfico del gobierno mexicano aporta los datos siguientes: Cursó la licenciatura de ingeniería civil en la Facultad de Ingeniería de la UNAM, de 1965 a 1969, graduándose con la tesis La presa de Las Adjuntas; estudió en Francia dos maestrías, una en planeación del transporte, en la Ecole Nationale des Ponts et Chaussée, y la otra en evaluación de proyectos de desarrollo industrial, en la Universeté de París, de 1972 a 1974. Ha desempeñado, entre otros puestos: director general de Caminos Rurales de la SAHOP (1977-1981), asesor del secretario de Programación y Presupuesto (1982), y director general de Distribuidora e Impulsora Comercial Conasupo (1985-1988). Según la misma fuente, el único trabajo de Raúl dentro de la iniciativa privada fue como auxiliar del Departamento de Planeación de ICA (Ingenieros Civiles Asociados, el consorcio de la construcción más importante del país), de 1970 a 1972. Ha desarrollado además actividades académicas, como profesor en las facultades de Ingeniería y Economía de la UNAM, entre 1970 y 1978, y como investigador en El Colegio de México, en 1975; entre sus publicaciones, se cuentan Evaluación de proyectos y selecciones de tecnología en los países subdesarrollados, y Tecnología, empleo y construcción en el desarrollo de México. Durante el sexenio de su hermano Carlos, Raúl continuó su carrera en el servicio público, primero como director de Planeación de Conasupo y luego como coordinador del sistema de evaluación de Pronasol. En esos cargos llamó la atención de los regiomontanos, quienes empezaron a candidatearlo para distintas posiciones. En marzo de 1990, el panista Gerardo Garza Sada le vio a Raúl posibilidades de contender por el PRI en las elecciones de gobernador del año siguiente, destape que sería ampliamente comentado en las columnas de la prensa local. Raúl dejó sentir su presencia en la entidad con visitas frecuentes, declaraciones a los medios y encuentros con funcionarios y empresarios. En marzo de 1992, anunció aquí que Pronasol realizaría ese año obras de beneficio social con parte de los fondos obtenidos de la venta de instituciones bancarias: “Invertiremos 3 billones de pesos durante 1992 en todo el país”. En esa ocasión, visitó el estado “para verificar los avances de construcción de la presa El Cuchillo”, con el gobernador Sócrates Rizzo García, funcionarios federales, estatales y legisladores. Unos meses después, el 27 de agosto, esa tarea de “supervisión” fue comentada por El Norte, en una columna titulada “El hermano que viene”: …un empresario local, muy gargantón, fue invitado como parte de la comitiva presidencial a la última gira europea del presidente Salinas. En Sevilla, el presidente Salinas casualmente le informa al empresario local que de hoy en adelante su hermano Raúl estará pasándose mucho tiempo en Monterrey. “Por lo menos dos semanas de cada mes, para supervisar las obras”… Sépase que para esto, el primer hermano del país ya supuestamente adquirió una casa vieja, por el rumbo de Ocampo, que se está acondicionando y supuestamente será su despacho… Los más avezados para interpretar la política, entonces, leen en su presencia supervisora una intención que va más allá: el Senado en el 94; o quizás, una gubernatura suplente si acaso el actual gobernador fuera llamado por el próximo presidente… Una semana después, la misma columna –“Fricasé”– informó que “en su actual visita, el ingeniero Salinas aparentemente no viene a supervisar obras; sino más bien a sostener reuniones privadas con empresarios, líderes de opinión, líderes políticos y sociales”. Después de recordar que cuando Lázaro Cárdenas dejó la Presidencia se fue a su estado natal, agregaba: “El presidente Salinas, a menos que se presente una catástrofe, saldrá de la Presidencia prestigiado, joven y con mucha vida por delante, como Cárdenas. Nuevo León podrá ser su Michoacán. Su hermano el ingeniero Raúl es nada menos que el instrumento de avanzada para convertir al estado en el terreno seguro y amable que todo expresidente anhela”. En abono de esa hipótesis, el columnista añadía que “si ustedes observan y se fijan bien, al pie del Obispado se está remodelando una casa que fue de doña Carmen Delgado, familia de honda estirpe neoleonesa y conocido arraigo… Esta casa, según sabemos, fue adquirida por la familia Salinas y está siendo en este preciso instante remodelada. Se dice que ésta será la casa que terminado su mandato pudiera habitar el expresidente Carlos Salinas”. En diciembre de 1993, Raúl aclaró “de manera muy enfática” que no buscaba cargo alguno de elección popular para 1994 e informó estar dedicado a la investigación, en proyectos con universidades locales y norteamericanas referidos, entre otros temas, al impacto del Tratado de Libre Comercio en el área de comunicaciones y transportes. Durante 1994 se le ha visto poco en Monterrey. La oficina que abrió en la calle Ocampo, en el llamado Barrio Antiguo próximo a la Macroplaza, fue arrendada desde hace unos cinco meses a la subsecretaría de Cultura, dependencia fantasmal del gobierno del estado, adscrita a la Secretaría de Desarrollo Social. Este inmueble, al igual que el del Obispado a que se refirió El Norte, fueron adquiridas por Raúl Salinas de Gortari, según se establece en las escrituras correspondientes inscritas en el Registro Público de la Propiedad y del Comercio el 11 de septiembre de 1992. En la escritura de la casa de Ocampo se señala como parte vendedora a la señora Alicia de Jesús Treviño Leal viuda de Botello, y como parte compradora al ingeniero Raúl Salinas de Gortari, “representado en este acto por el señor licenciado Eduardo Enrique Salas Ferrer”; el monto de la operación fue de 180 millones de viejos pesos, “suma que la parte vendedora manifiesta haber recibido en este acto a su entera satisfacción de la parte compradora, dando formal recibo de ella por medio del presente instrumento”. En el mismo documento, se dan los generales de Salas Ferrer, entre ellos con domicilio en el Distrito Federal “y de paso en esta ciudad”. La propiedad ubicada en la Colonia Obispado –en la calle José Benítez– fue comprada al ingeniero Hernán Guajardo Garza en 1,143 millones 504,955 de viejos pesos, correspondiendo al terreno 725 millones 679,955 viejos pesos, y el resto a la finca. También en esta operación Salas Ferrer actuó como representante de Raúl. Ambos inmuebles sirvieron de garantía de sendos créditos hipotecarios, inscritos en el Registro Público en la misma fecha que se registraron las adquisiciones. Banca Serfín abrió una línea de crédito al ingeniero Salinas de Gortari por 1,738 millones 920 mil viejos pesos, “para destinarlo a la construcción o remodelación de su casa-habitación… de la calle Ocampo Ote., del centro de la ciudad de Monterrey”, de los que “el Banco entrega al momento de la presente escritura la cantidad de “430 millones de pesos”. Bancomer, por su parte, abrió a Raúl un crédito por 7,500 millones de viejos pesos, de los cuales recibió de inmediato un 1,500 millones “que se obliga a destinar a la adquisición del inmueble” de Obispado. Todas las operaciones señaladas se formalizaron el mismo día, 4 de agosto del 1992. * * * * * En junio de 1991, la periodista Manú Dornbierer publicó en Excélsior que los hermanos Raúl y Enrique Salinas de Gortari “obtendrán u obtuvieron” el 50% de la concesión del Hipódromo de las Américas durante los próximos 25 años. En cartas al diario, salieron en defensa de los acusados el gerente general del hipódromo, Justo Fernández, y el entonces procurador general de la República, Ignacio Morales Lechuga, quien recriminó a la columnista por hacer afirmaciones sin bases y notificó que “me avoqué a investigar el hecho y al hacerlo puedo asegurar que es falso”. La respuesta de Dornbierer a Morales Lechuga y a Justo Fernández no la publicó Excélsior, pero sí otros periódicos de provincia. En ella reiteró lo dicho en su primera columna y añadió: Me divierte mucho el terrible enojo del señor Morales y del señor Fernández, que pierden la cabeza al grado de sentir que es injuriante sospechar que se quiere hacer negocio con los hermanos del Presidente. Por favor… el último de los mexicanos sabe que eso sucede y ha sucedido siempre (…). En última instancia, los que debieron decirme: Señora, está equivocada –quizá lo habrían hecho con más cortesía e inteligencia– hubieran sido los señores Salinas. Pero no lo hicieron y no entiendo qué diablos tiene el procurador que “abocarse” a investigar este asunto que por no ser penal no es de su incumbencia. En agosto de ese año, Dornbierer envió una carta a diarios naciones e internacionales en la que, entre otras cosas, contó porque Excélsior canceló su columna “La Gente”: En esta represión intervinieron directamente dos poderosos funcionarios: el procurador general de la República… y el citado hermano del presidente, Raúl Salinas de Gortari, evaluador técnico de “Solidaridad”, principal programa sociopolítico del gobierno. En persona, este señor me comunicó en mi propia casa, el 11 de julio, que había visitado al director del Excélsior, Regino Díaz Redondo, para quejarse del artículo (“El Hipódromo”) motivo de todo esto, pero que le pidió “no usarlo a él de verdugo”. Sin comentarios… (Proceso 769). En octubre de 1991, el nombre de Raúl Salinas de Gortari saltó en otro asunto delicado. Tras la detención de Juan Nepomuceno Guerra, iniciador del llamado cártel de Matamoros, una nota de El Norte –fechada en Reynosa y firmada por Juan José Coello– consignó que “la supuesta protección policiaca para don Juan, como le llaman en la región, llegó a su más alto nivel cuando supuestamente se asoció en la construcción de un parque industrial en Vallehermoso con el hermano del presidente, Raúl Salinas de Gortari”. A principios de 1993, la edición americana de la revista española Cambio 16 publicó una entrevista con Cuauhtémoc Cárdenas, anunciada en la portada con el título: “Acuso a Salinas de favorecer a sus familiares y amigos”. En la entrevista, el líder del PRD no dio detalles, pero dijo que “seguramente aparecerán en muy corto plazo los nombres de parientes del actual jefe del Ejecutivo (Salinas), como aparecen ya los nombres de algunos de sus colaboradores más cercanos al frente de las empresas más importantes del país”. Después de comentar esas declaraciones de Cárdenas, Carlos Ramírez le dedicó su columna de El Financiero, del 25 de enero, al “hermano Raúl”, en la que habla de su presuntamente forzado exilio en La Jolla y remata con la historia siguiente: “Raúl Salinas dejó cosas pendientes en México, como el caso de la empresa Adimex que se instaló en un edificio de Insurgentes Sur y Río Churubusco para manejar asuntos de Solidaridad. Cuando Raúl Salinas dejó el Pronasol y su oficina en ese edificio, Adimex continuó trabajando bajo las órdenes de un señor Salas, que un día decidió cerrar la empresa. Si los trabajadores y empleados recibían su salario por la vía oficial y privada, de pronto se quedaron sin nada y más de 100 personas padecían la arbitrariedad laboral con derivaciones políticas, hasta que las absorbió Sedesol. Un mes después, el 18 de febrero, el boletín londinense Latin American Newsletter retomó las declaraciones de Cárdenas en un artículo dedicado a México, en el que se refiere a Raúl Salinas en los términos siguientes: Raúl ha vivido por años a la sombra de su hermano más joven… Luego de que Carlos llegó a la Presidencia, fue nombrado por su hermano director de planeación de Conasupo… pero Raúl jugó un papel significativo tras bambalinas en el establecimiento de Solidaridad (…) Se presume ampliamente que Raúl usó su puesto para… hacer dinero. Los negocios de Raúl llegaron pronto al conocimiento público… a través de referencias oblicuas. Los negocios no eran ilegales, simplemente injustos… El 5 de marzo, el boletín The México Report, editado en Washington, se ocupó también de Raúl: El hermano mayor de Salinas ha sido involucrado en numerosas transacciones comerciales dudosas, incluido el supuesto mal uso de cartas de crédito garantía giradas por la Commodity Credit Corporation del Departamento de Agricultura de Estados Unidos durante su desempeño como funcionario del monopolio mexicano de alimentos, Conasupo (…) También se comenta mucho que además de la acumulación de una gran riqueza vía maniobras empresariales convencionales, Raúl es el beneficiario de ingresos generados por el tráfico terrestre de cargamentos de droga a través de Eagle Pass en el desierto estado fronterizo de Coahuila… A mediados de marzo, Cárdenas se refirió de nuevo a los negocios realizados al amparo del poder por familiares del presidente Salinas; entrevistado por la revista Visión, señaló: En las columnas de muchos comentaristas políticos se habla de negocios de Raúl Salinas de Gortari. Si a mí se me mencionara como parte de un negocio y no estoy en él, lo menos que puedo hacer es aclararlo. No sé de tales aclaraciones. Me extraña mucho que ante una afirmación que tiene, sin duda, consecuencias de carácter político, que además aparenta actos de corrupción, no se haga ninguna aclaración. Raúl envió una carta a Visión y a otros medios, en la que se quejó de que “personajes públicos se hagan eco de señalamientos falsos, tendenciosos, aislados y sin el menor intento de comprobación”; reseñó además las actividades “a las que estoy dedicado”, referidas exclusivamente a proyectos de investigación, entre ellos uno sobre los efectos en el campo de la reforma al artículo 27 constitucional y “un trabajo de microhistoria que he venido realizando durante 10 años en el Ejido Colectivo Batopilas de la Región Lagunera de Coahuila” (Proceso 856). Un reportaje de Carlos Puig dio a conocer en México, en mayo de 1993, los problemas del empresario texano Bill Flanigan con Petróleos Mexicanos y con el sindicato petrolero, derivados del incumplimiento de un contrato. En demanda de justicia, Flanigan se entrevistó en México con numerosos funcionarios y personajes, entre ellos el padre del presidente de la República, Raúl Salinas Lozano, en una trama en la que aparece también el hijo mayor de éste: Semanas después de la reunión con Salinas Lozano, se le indicó a Flanigan que un buen intermediario podría ser Antonio Burillo, empresario de Torreón (…) Burillo envió a Flanigan con Alejandro Rodríguez S., director de la empresa Asesoría Plus, S.C. Rodríguez dijo ser amigo personal, desde la infancia, del presidente Carlos Salinas. Aseguró que era asesor informal del Presidente, y socio “silencioso” de Raúl Salinas de Gortari… (Proceso 863). En septiembre de ese año, el ganadero Alberto Herrera Rodríguez denunció que tras un largo pleito judicial, Bancomer le había embargado unos ranchos y que estaba dispuesto a pagarle a la institución, pero que ésta no quiso cobrarle porque Raúl Salinas busca comprar esos ranchos, situados en el municipio de Aldama, Tamaulipas. El reportaje de Fernando Ortega Pizarro informó: Herrera Rodríguez, consejero de Bancomer en tiempos de Manuel Espinosa Yglesias, y presidente de la Confederación Nacional Ganadera durante el gobierno de Miguel de la Madrid, cuenta que, en noviembre de 1992, se reunió con el ingeniero Félix Cantú Ayala, presidente del Grupo Consorcio de Fabricaciones y Construcciones, quien le dijo que era representante de Raúl Salinas de Gortari, el cual pretendía comprar los ranchos. Le ofreció dos millones de dólares por ellos… Dijo Herrera que el propio Félix Cantú Ayala –que es vecino de Raúl Salinas de Gortari, en la avenida Reforma: uno vive en el 1835 y el otro en el 1805, con sólo una casa de por medio– le confesó que la negativa del banco a llegar a un arreglo obedecía a que Bancomer quería adjudicarse los ranchos para vendérselos a Raúl Salinas de Gortari (Proceso 879). En carta a este semanario, Raúl negó los hechos: “…nadie jamás me ha representado para ninguna adquisición u operación comercial ni de ninguna otra índole en el estado de Tamaulipas, ni he tenido, ni tengo intención alguna al respecto”; aseguró además que “jamás he pretendido conocer ni conozco, ni tengo interés, por el señor Alberto Herrera Rodríguez…” y que “no conozco a ningún funcionario bancario de ninguna institución en Tampico” (Proceso 880). Una semana después, Herrera Rodríguez ratificó su acusación y reveló otros datos: Dice también –Raúl Salinas de Gortari– que no ha tenido ni tiene intención “de realizar ninguna adquisición u operación comercial ni de ninguna otra índole en el estado de Tamaulipas”. Es posible que se le haya olvidado que en octubre de 1983, Raúl y Enrique Salinas de Gortari (su hermano), Carlos Yñigo de Gortari (su primo) y Andrés Herrera Garza (su socio) compraron a Juan Miranda Valdez y Juan M. González Viejo un rancho ganadero de 400 hectáreas, ubicadas en el municipio de Aldama, Tamaulipas. El predio se dividió en cuatro partes de 100 hectáreas cada una, habiéndose quedado cada quien con una porción igual. El rancho se pagó con un crédito otorgado por Bancrecer por la cantidad de 10 millones de viejos pesos. Casualmente, Carlos Yñigo de Gortari era, en ese entonces, director general adjunto de esa institución bancaria… En cuanto a lo que afirma, de que no me conoce ni me quiere conocer, aquí de plano tengo que refrescarle la memoria. Con la aclaración de que no pretendo presumir de ser su amigo, le recuerdo que hace más de doce años, siendo Raúl funcionario de Conasupo, me invitó a su despacho a fin de que le diera a conocer los pormenores sobre los rastros TIF que la Unión Gandera Regional del Norte de Veracruz, la cual yo presidía, estaba construyendo… Con el mayor interés concurrí a su oficina del edificio situado frente a la Fuente de la Cibeles, en la colonia Roma. Inclusive le pasé una filmación de los rastros. Dado el profundo interés que demostraba hacia la actividad ganadera, nos reunimos en varias ocasiones con su socio Andrés Herrera Garza, en el restaurante Suntory de la colonia Del Valle, e invariablemente hablamos sobre el tema de la ganadería. Si con esto no me recuerda, podría darle datos para refrescarle la memoria (Proceso 881). El 4 de octubre de 1993, en Aguascalientes, el diputado federal Jorge Sánchez Muñoz denunció que Raúl Salinas “es el principal introductor de leche en polvo proveniente de los Estados Unidos”. En rueda de prensa, el legislador panista, miembro de la Comisión de Ganadería en la Cámara de Diputados, dijo que “muchos de los negocios de familiares de políticos, como Raúl Salinas de Gortari, ya están en voz popular, y por ello deben ser aclarados para que la opinión pública sepa la verdadera situación”. Sus declaraciones fueron publicadas al día siguiente por El Norte, en primera plana. Unos días después, Sánchez Muñoz envió una carta a ese periódico para negar que hubiera externado esos comentarios sobre Raúl Salinas: “…jamás hice tal aseveración… no tengo el gusto de conocer al señor ingeniero y no me consta, en lo absoluto, que él tenga vinculación alguna con la industria de la leche de nuestro país”. A su vez, el diario publicó una nota de redacción: El reportero Fabián Muñoz –corresponsal en Aguascalientes– tiene en su poder, y a disposición de cualquier parte interesada, la grabación de la entrevista con el diputado Jorge Sánchez Muñoz, donde sus declaraciones son claras y contundentes y fueron reproducidas textualmente en la nota de referencia. La entrevista original fue realizada el lunes 4. El diputado panista ratificó su declaración en otra entrevista el martes 5. * * * * * Entre las convulsiones políticas de 1994, Raúl Salinas no dejó de ser noticia. En abril, el comisionista británico Kaveh Moussavi dio a conocer en Washington un documento titulado Carpizo, expuesto, en el que responde a la investigación que había realizado el funcionario –como procurador general de la República– sobre su denuncia en torno a un intento de soborno del que se dijo víctima cuando era representante de la IBM en México, y reveló además lo siguiente: Escoger el término fraternidad (para describir a la elite política mexicana) no está fuera de lugar, dadas las actividades del hermano del señor presidente, el señor Raúl Salinas, que tanto como otros personajes de la fraternidad se han beneficiado directamente del capitalismo de amigos que supervisa su hermano. De pasada mencionaré un proyecto en el que el hermano, Raúl, tuvo un día de trabajo nada malo. Me refiero al proyecto de la refinería Santa Cruz, que se concedió a la Corporación Mitsubishi. Yo fui testigo del hecho de que los servicios del señor Raúl fueron contratados por Mitsubishi por una tarifa de 10% en el proyecto multibillonario… Un mes después, Moussavi apareció en el programa de televisión norteamericano 60 minutos para exponer su caso; durante la emisión, el conductor Mike Wallace dijo fuera de cuadro: Esas amenazas de muerte, cree Moussavi, fueron resultado directo de su divulgación de la historia del intento de soborno por un millón de dólares (para que la IBM ganara un concurso del gobierno mexicano para surtir equipo de navegación aérea). Los tres hombres en el Hotel Nikko le habían dicho a Moussavi que el millón de dólares no era para ellos, era para… Solidaridad. ¿Y quién fue uno de los fundadores de Solidaridad? El hermano mayor del presidente Salinas, Raúl. En declaraciones a El Universal, publicadas el 31 de mayo, el ganadero veracruzano Francisco Javier García advirtió que “más de la mitad de la ganadería mexicana se encuentra en riesgo de desaparecer en los próximos años, de no encontrarse los mecanismos para capitalizar la producción y venta de carne”; y aseguró que en materia de introducción de carne, ésta proviene esencialmente de los mercados de Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia, “y que fue durante algunos años introducida únicamente por algunas personas, lo que desestabilizó y descapitalizó el mercado. Entre estas personas se encuentran, denunció, Raúl Salinas de Gortari y Carlos Hank Rohn”. El 15 de julio, el boletín estadunidense México Service publicó una nota acerca de las oportunidades de inversión en México en el ramo petrolero, en la que aparece nuevamente implicado como intermediario Raúl Salinas: Aunque la compañía –Pemex– ha privatizado parcialmente sus operaciones de transporte y empezó a usar contratos tipo llave en mano para perforación, todavía padece algunos viejos problemas. Los contratos se siguen otorgando con la influencia de Raúl Salinas, el hermano del presidente Carlos Salinas y un intermediario tras bambalinas. Luego del arresto de Guillermo González Calderoni, en McAllen, Texas, el 20 de septiembre, La Jornada publicó una entrevista –realizada en octubre de 1993, por Arturo Solís– en la que el excomandante de la Policía Judicial Federal reveló que había realizado espionaje electoral en 1988 y preguntó: ¿Ya se le olvidó al presidente que cuando era candidato me pidieron que interceptara las llamadas de Lucas de la Garza y Cuauhtémoc Cárdenas, y que todas las tardes le entregaba los casetes a su hermano Raúl? Durante la sesiones de análisis del último informe de gobierno del presidente Salinas de Gortari, en el Senado, el jueves 10 de noviembre, el senador perredista Félix Salgado Macedonio manifestó que familiares del presidente de la República se beneficiaron del proceso de privatización del gobierno saliente. Dijo: “Sabemos que hay familiares de Carlos Salinas de Gortari, familiares que han comprado bancos, que han comprado empresas sin dinero y que se han hecho ricos de la noche a la mañana. Si quieren pruebas se las mandamos en una cajita con su moño a quien las solicite o en costales”. A Salgado Macedonio le replicó el senador priísta Melchor de los Santos, quien afirmó que ahí se habían proferido “acusaciones de gran delicadeza, acusaciones falsas, que no tienen el sustento de la prueba contra algunos personajes de nuestra vida pública”. Y solicitó a la secretaría de la Cámara de Senadores que remitiera la transcripción estenográfica de la intervención del legislador perredista “al funcionario señalado con objeto de que éste pueda estar en aptitud de ejercer la acción penal que corresponde”, ignorando que el mayor fuero que tienen los legisladores, en México, es precisamente el de la absoluta libertad de expresión. La carga perredista continuó entonces a través de la senadora Irma Serrano, quien dijo que la amenaza de De los Santos “de mandarle las palabras del compañero (Salgado) al señor licenciado Salinas de Gortari nos pone a temblar, pues sabemos cómo se las gasta. Y manden las mías también”. Y sobre la venta de la banca, agregó: “¿Qué a quién se vendió, quiere usted saber a quién se le vendió? Señor senador, está invitado ahora mismo a mi casa. El hermano del defendido tan calurosamente está casado con una sobrina mía. ¿Quiere cifras, quiere saber quién es el mayoritario comprador de esos bancos y esas paraestatales? Con mucho gusto, le pasaré en mi casa, a solas o acompañado, como guste, estos datos.” Finalmente, Raúl Salinas vuelve a ser noticia en el marco de las investigaciones sobre el asesinato de Ruiz Massieu. Tras de que la PGR imputó la autoría intelectual del crimen al ahora exlegislador Manuel Muñoz Rocha, fuentes tamaulipecas señalaron que el acusado había logrado sus últimas posiciones públicas –entre ellas la diputación federal– gracias a Raúl Salinas, su amigo desde los tiempos en que estudiaron en la Facultad de Ingeniería de la UNAM. En declaraciones a El Mañana, de Nuevo Laredo, Carlos F. Salinas Domínguez, exdelegado de Seguridad Nacional en Tamaulipas, sostuvo: La PGR “está informando de pistas falsas al señalar que el crimen –de Ruiz Massieu– se cometió por cuestiones ideológicas; hay mucho mar de fondo y habrá que llegar de alguna forma hasta Raúl Salinas” (Proceso 936).

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